He aquí un ensayo de María Concepción Flores. Una estudiante de Biología que nos habla de la contaminación que experimentamos. ¿Quiénes son los responsables? Aceptamos comentarios...
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El incremento de la población mundial ha llevado a niveles extraordinarios de contaminación tanto del aire como del suelo y agua. El uso indiscriminado y elevado de los recursos naturales a llevado a tal desequilibrio que ya comenzamos a observar los estragos en el medio ambiente a escala global.
No sólo las industrias, son responsables de los desastres naturales que ocurren. La sociedad en general es responsable del daño al planeta. Aunque, por lo regular, las personas no se consideran responsables de los grandes destrozos provocados al medio ambiente. Porque ellos, se cuentan como “individuos” y no son (somos) capaces de vernos como “masa”. Es frecuente escuchar:-de qué sirve que yo separe mi basura, si los demás no lo hacen...el que yo tire una botella en que puede afectar... No nos damos cuenta que la suma de estos comentarios o de estos actos nos ha llevado al basurero en el que vivimos hoy.Hay actitudes que aumentan el problema. En los últimos 20 años la propaganda más exitosa o la que más vende es la que anuncia los productos resaltando cualidades como ser práctico, ahorro de tiempo y desechable. Es decir, los usamos sólo una vez y los podemos “tirar”. La época del consumismo está en su mayor apogeo. Compramos productos prácticos en gran cantidad, por ello producimos cantidades extraordinarias de desechos de todo tipo. En la época de la tecnología ¿qué puede faltar? Constantemente se agregan características a los productos que las hacen más “atractivos”, las personas compran ese producto porque se ha “mejorado”. No se detienen (nos detenemos) a pensar, qué es lo que realmente nos están ofreciendo. Por ejemplo, las servilletas de papel; han creado sus diferentes mercados, ahora ya tenemos servilletas para niños, niñas, adultos, fiestas especiales, etc. Casi cada miembro de la familia, tiene su tipo de servilleta. Esto parece una insignificancia, pero si calculamos todas las servilletas que desecha esa familia, nos sorprenderemos, y si sumamos las que desechan las demás familias entonces nos preocuparemos, un poco. Esto pasa en casi todos los productos que se consumen de manera cotidiana, refrescos, champú, jabón, papel higiénico, aceites, cremas, etc.

¿Por qué entonces, nos atrevemos a juzgar a las industrias de las tremendas demandas de materia prima y la gran cantidad de contaminación emitida por estas? ¿Acaso nunca seremos capaces de ver que esta terrible industria, sólo responde a nuestras “necesidades”? y algunas veces nos crea otras, con el fin de aumentar sus ventas; y nosotros adquirimos esos productos, sin cuestionarnos siquiera, ¿realmente los necesitamos?.
Es indudable que nuestro paso por la Tierra (vida) tiene consecuencias. No podemos pensar, que no provocamos ningún daño. También es irreal creer que podemos evitar alterarlo. Sin embargo, es posible disminuir los daños al medio ambiente.
Algunas cosas han sido creadas por la necesidad, otras por comodidad y lujo. La necesidad de conocer enfermedades como el cáncer y otras que han aumentado día a día, no es sólo una cuestión de curiosidad científica. Bastantes de las investigaciones, se han enfocado a tratar de disminuir o solucionar estragos que hemos causado no sólo en el ambiente, sino también en nuestra salud. Espero que algún reflexionemos sobre la trascendencia de nuestros actos. Debemos ser concientes que la contaminación del aire, es causada por el escape de nuestros coches, el humo de nuestros cigarros, por nuestro calentador, etc. El aumento de las enfermedades cardiovasculares, es obra de nosotros. La destrucción del planeta es ya eminente y la de nosotros también, aunque no seamos concientes de ello.

“El mundo esta mal no por las personas que hacen mal, sino por las que sólo observan lo que pasa...”
Albert Einstein.
Créditos de imagenes: http://www.wwfca.org, http://www.gtz.org.mx, http://atuleirus.weblog.com.pt/arquivo/2005/05/
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